Letras nuestras. Los profesores escriben.

“La poesía y yo”. Carmen Hernández

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LA POESÍA Y YO
Pocas veces, la poesía ha sido mi amiga.
Durante la carrera, nos hicimos compañía mutuamente, ella quería conocerme más a fondo, pero siempre se encontraba con un muro infranqueable.

Llegaron los años del trabajo, de paisajes diferentes , aviones de ida y vuelta los fines de semana, nuevos compañeros de trabajo cada dos años (hasta 1992) y, por supuesto, alumnos a los que por fuerza y necesidad había que enseñarles la existencia de otra manifestación literaria llamada “poesía”, en la que también se cuentan historias y, especialmente, se expresan sentimientos.

Sin embargo, entre la poesía y yo seguía faltando un beso, un abrazo de complicidad entre ambas. Hasta hace unos años, únicamente éramos capaces de saludarnos y mantener una conversación superficial sobre el tiempo, la familia, la salud de ambas o la promesa de quedar algún día para tomarnos un cortadito juntas.

Inexplicablemente, hace cuatro años, mi hija Beatriz me descubre a poetas como Luis García Montero, Benjamín Prado y otros, cercanos a mi generación y a la realidad que vivía en aquellos momentos.
Nunca perdí la esperanza de que algún día surgiera el flechazo, el enamoramiento y las ganas de abrazar con todas mis fuerzas a mi antigua compañera de carrera, a quien todos llamábamos “poesía”.

Al final triunfó ella, quien valiéndose de compañeros de trabajo, de mis alumnos y de Beatriz, conquistó mi corazón. Ahora, después de muchos años de docencia, a punto de los sesenta, con una vida llena de errores y aciertos (como cualquier ser humano); ahora, cuando el ISERSO quiere llevarme de viaje, y mis amigos son pocos, la “Poesía” se cuela en mis entrañas y como una pareja de viejecitos, nos hacemos compañía, nos curamos las heridas del día a día, me acompaña al Centro de Salud, al oculista e incluso al ginecólogo.

He de reconocer que algunas veces la he tenido que separar del móvil, pues este último la odia y no entiende cómo puedo elegirla a ella cuando necesito un reflejo de mis sentimientos, un apoyo emocional o simplemente porque deseo cogerla entre mis brazos y escudriñar cada uno de sus versos y de sus estrofas.

Tampoco es capaz de comprender por qué algunas veces, lloro cuando la tengo entre mis manos o cuando cojo un lápiz y escribo junto a una estrofa o al final de la página. Ante situaciones como esta, lo desconecto, porque no quiero que sufra, pues sus vísceras vitales,  las teclas, SIM, altavoz, micrófono, batería, pantalla, etc.,  no entienden de las cosas del alma o el corazón.

Hoy sí puedo decir que POESÍA y yo, somos pareja. Aquella que quería formar allá por 1984 pero me fue imposible…

Pincha en este enlace si quieres escuchar a Elvira Sastre y Luis García Montero recitando “Aunque tú no lo sepas”:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/lab-rtvees/luis-garcia-montero-elvira-sastre-recitan-dos-voces-aunque-tu-no-sepas/3956030/

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