Proyectos

El vuelo de la mariposa

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Magnífico proyecto elaborado por los alumnos del Aula de apoyo de 1º y 2º de la ESO y el grupo 1º ESO D y coordinado por sus profesoras Irma, Anabel y Alejandra.

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El 17 de febrero de 1984 moría Julio Cortázar en París. Ese día, la ciudad de Buenos Aires fue escenario de un hecho inédito: una invasión de mariposas. Los científicos encontraron una explicación y justificaron el fenómeno por una oleada de calor en una zona rural vecina que originó la migración inicial que atrajo a otras miles de mariposas por el camino. Nunca más se ha visto algo similar en la zona. Este hecho fue una bella casualidad el día de la muerte de un escritor que adoraba a estos hermosos insectos. No fue el único, Gabriel García Márquez también sintió especial predilección por ellas. Las mariposas tienen su aparición en “Cien años de soledad” al acompañar a todas partes al aprendiz de mecánica de una empresa bananera, Mauricio Babilonia.

“Fue entonces cuando cayó en la cuenta de las mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia. Las había visto antes, sobre todo en el taller de mecánica”.

“Cuando Mauricio Babilonia empezó a perseguirla, como un espectro que sólo ella identificaba en la multitud, comprendió que las mariposas amarillas tenían algo que ver con él. Mauricio Babilonia estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas”.

Tal vez la presencia de estas en las letras del escritor tiene como antecedente el que, como ha indicado Margarita, una de las hermanas de Gabo, en el jardín de la casa de sus abuelos maternos en Aracataca volaban mariposas amarillas.

La mariposa amarilla que menciona Gabriel García Márquez en su obra es la phoebis philea que se encuentra en lugares cálidos, las cuales viven aproximadamente mes y medio en el estado adulto. Si bien biólogos señalan que lo que le ocurre a Mauricio Babilonia en la noche no es algo posible, el espectáculo de una nube de estos animales sí puede observarse en el mar. Curiosamente Colombia es el país número dos del mundo en cuanto a diversidad de mariposas.

Otros escritores como Pablo Neruda, Federico García Lorca, Manuel Rivas o Nabokov hicieron de las mariposas grandes protagonistas de sus obras o de su vida. En el caso de Vladimir Nabokov coleccionó mariposas desde la niñez, elaboró teorías sobre algunas especies y en el lecho de muerte lloró al ver una mariposa.

La mariposa

Mariposa del aire

¡qué hermosa eres!

Mariposa del aire

dorada y verde.

Luz de candil…

Mariposa del aire,

quédate ahí, ahí, ahí.

No te quieres parar,

pararte no quieres…

Mariposa del aire,

dorada y verde.

Luz de candil…

Mariposa del aire,

quédate ahí, ahí, ahí.

quédate ahí.

Mariposa ¿estás ahí?

Autor: Federico García Lorca

Mariposa de otoño

La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Autor: Pablo Neruda

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